Avistamientos a Juan Rulfo en dos notas que dejan mucho qué pensar y poco qué asegurar

No puedo dejar de percibir que mis lecturas a propósito de Rulfo están fuertemente impregnadas del eco de Felipa: nana cruel, septuagenaria perversa de la que aprendí ese lenguaje a puros tramos, de tantas y tantitas mentiras hilvanadas por la desdicha que padeció como desterrada por su pueblo debido a las inclinaciones por los hombres,…