¿Tienen las humanidades un valor económico?

La reducción del presupuesto público en materia de cultura nos muestra la percepción que de estas áreas tiene la clase política en nuestro país —y de manera lamentablemente enfática en nuestro estado—: como sectores desvinculados a la vida económica y productiva.  A lo que abona la disociación de la cultura —que se entiende como un todo generoso en la que entra cualquier expresión, incluso la más superflua…